Loraldia Kultur Elkartea cierra la 7ª edición del Loraldia Festibala con gran éxito

 

  • Loraldia Kultur Elkartea valora muy positivamente la 7ª edición. Durante 20 días las creaciones en euskera han dominado la agenda cultural de Bilbao.
  • El Loraldia Festival ha reunido a más de 4000 espectadores en salas y experiencias digitales ofrecidas online. El 84% del aforo de las salas ha estado lleno.
  • Más de 120 artistas llegados/as de toda Euskal Herria han pasado por Loraldia y el festival ha hecho público su compromiso para crear el universo del euskera.

 

Loraldia Kultur Elkartea ha valorado la 7ª edición del Loraldia Festibala. Con una edición condicionada por la situación sanitaria que vivimos, la asociación hace una valoración positiva.

Son varias las razones que justifican esta valoración exitosa por parte de Loraldia Kultur Elkartea. Por un lado, que hemos sido capaces de hacer frente a la situación en la que vivimos y tomando todas las medidas de seguridad y protección, se han podido desarrollar todas los eventos  programados, demostrando que la cultura es segura.

En segundo lugar, las múltiples propuestas culturales en euskera se han trasladado a Bilbao y Bilbao se ha convertido durante tres semanas en el centro de la creación cultural en euskera. Más de 120 artistas de toda Euskal Herria se han reunido en 13 salas diferentes.

Loraldia reivindicó en el lema para esta edición que tenemos una deuda pendiente con la creación y hemos respondido a ello.

Tercero, que ha aportado múltiples formatos, estilos, creaciones. Un gran número de  nuevos/as creadores/as se han presentado en esta edición de Loraldia y el público ha tenido la oportunidad de hacer grandes descubrimientos. También hemos tenido oportunidades para reflexionar y trabajar la visión crítica.

Por último, Loraldia Kultur Elkartea quiere subrayar la inigualable respuesta del público. La programación ha tenido una gran acogida y las salas se han llenado de lleno. Desde el punto de vista artístico, el público ha disfrutado. Y desde el punto de vista de la actitud, ha cumplido todos los requisitos de seguridad y protección.

 

Datos de la 7ª edición del Festival Loraldia 

Durante 20 días se han llevado a cabo 26 actividades en 13 salas diferentes del centro de Bilbao. El festival es largo, más aún si tenemos en cuenta la situación que vivimos.

Más de 120 artistas de todo Euskal Herria han pasado por Loraldia en esta edición. Los/as creadores/as han tenido la oportunidad de dar a conocer sus propuestas en la gran ciudad que es Bilbao. Y, al mismo tiempo, el público ha tenido la oportunidad de descubrir nuevos/as artistas y disfrutar de nuevas creaciones.

Por lo que respecta a la afluencia de público, Loraldia ha reunido a 4.000 personas según ha ordenado la reducción del aforo. En realidad, el 84% del aforo de las salas ha sido cubierto. Además, miles de personas se han conectado desde fuera en experiencias digitales.

 

Valoración artística

«Cuando se derrite el hielo, ¿qué queda? Nosotros/as y las canciones»escuchamos de la voz de Xabi San Sebastián, en el Teatro Arriaga. En este espectáculo, que anunciaba Xabier Leteri kantari, se fusionaron versos antiguos y versos nuevos, canciones antiguas y canciones nuevas de cara al universo de Lete, subimos y bajamos un monte lleno de emociones. Si las palabras de Lete son un referente gigantesco en nuestro imaginario, cuando se actualizan se pinchan vivamente en nuestro interior. El bertsolari Xalbador también pasó por el escenario, gracias a Beñat Gaztelumendi. En el piano se sentó Joserra Senperena, uno de los pianistas más encantadores de Euskal Herria y desde Cataluña llegó Quico Pugés al violoncelo. El cuarteto nos animó el orgullo de ser vascos/as.

Hay medio siglo entre la creación de Lete y la de Pello Reparaz. En Loraldia hicimos ese salto del tiempo en un día. En el mismo lugar, estábamos en el Arriaga sosteniendo la música tecno. De Gipuzkoa a Navarra en una instantánea. Tendencias de hoy en el mundo en Loraldia. Zetak, la banda de Pello Reparaz, sólo tiene dos años y es capaz de revivir intensamente a los/as espectadores/as vascos/as, agitar los corazones y llenar las grandes salas. Fue una fiesta musical maravillosa. La pandemia nos ató al asiento pero nuestra alma se levantó y bailó sin límites.

El mensaje de Loraldia es certero: lo somos porque lo fuimos y lo seremos porque lo somos. «Qué hermoso va a ser», decía Zetak, Zoriontsuak izatea aukeratu genuen, «Elegimos ser felices» en la portada del último libro de cuentos que escribió Mikel Ayllón. Nosotros/as diríamos que hemos sentido una gran felicidad durante todo el festival, ya que por encima de todos los obstáculos la plaza primaveral se ha llenado.

Mikel Ayllón llegó de Álava. Acaba de crear con sus amigos el colectivo Piszifaktoria y se han embarcado en experiencias de audio. En esta edición aportaron dos experiencias. Un cuento del libro mencionado anteriormente y un paseo por las calles de Bilbao. En ambos casos auriculares protagonistas. Qué imagen fue ver a los/as espectadores/as con los auriculares puestos en la sala en silencio absoluto. Mientras tanto, dos actores protagonizaron una representación muda en el escenario. Imagen, sin duda, del siglo XXI.

Las imágenes contemporáneas también han llegado del mundo de la danza. Hemos tenido la oportunidad de disfrutar de tres creaciones. Desde Iparralde llegó Elirale con el espectáculo O!. Y como dice el título nos quedamos boquiabiertos. Sencillo, tierno y sobre todo muy hermoso. El bailarín Oihan Idiart en medio de un círculo y las melodías de Thierry Biscary en la boca. Soñamos con las dzangas y bailamos con las lamias.

Por otro lado, Errimak bi oinetan, el último trabajo creativo de la compañía Haatik, nos llevó a una nueva dimensión. Al compartir la danza de ayer y hoy con los bertsos, permite disfrutar con historias más comprensibles. Los bailes improvisados (al igual que los bertsos), logrados con la coincidencia del día, despertaron una enorme alegría en las entrañas del público.

En este campo de la danza nos encontramos con Garazi Etxaburu. Partió del suelo, rasgó las telas y se reivindicó el baile por la vida. Trabaja últimamente con el artista plástico Pablo Arriaga y en esta encrucijada, en la que se cruzan la escultura y la danza contemporáneas, se lanzan nuevas imágenes y sentimientos.

Somos un pueblo que mira al mar. En la propuesta artística Zura eta Ura confluyen la fotografía y la literatura (Miren Agur Meabe lekeitiarra y Leire Bilbao ondarrutarra). Nos dirigimos al puerto de la memoria con una mirada romántica. ¿Es que no perdemos la identidad a causa de las maderas y colores desaparecidos en los puertos? Donde había azul, verde y rojo de madera hoy predomina el blanco de las fibras. La preocupación quedó dominada por el negro viento norte. De nuevo la preocupación por la globalización.

Las jóvenes no han soltado la cuerda y en Loraldia han encontrado el muelle de protección. Haizea Martiartu trajo Ensemble. Músicos de Cataluña, Andalucía, Castilla y Euskal Herria se han unido en Barcelona y vinieron desde el Mediterráneo a Bilbao con el Folk vasco convertido en jazz. Valiente muy Martiartu. Un resultado fino, bello y muy sólido. Queremos desearle un largo camino. 

Al igual que Martiartu, varias nuevas creadoras están dando sus primeros pasos en la industria cultural. Idoia Asurmendi, Garazi Etxaburu, Erika Olaizola, Olatz Salvador, Irati Agirreazkuenaga, Maddalen Arzallus, Ane Labaka… Mujeres y jóvenes. Todas han tenido cobijo en el festival.

Bozak, las mujeres y la escena, precisamente, fue el tema que tratamos en una experiencia digital. Allí también tuvimos la oportunidad de conocer los nuevos trabajos de las cantautoras Idoia y Olatz Salvador. Una cita sensible y encantadora. La bertsolari Maddalen Arzallus condujo la charla y la actriz Itziar Ituño, junto a Ane Labaka, hizo públicas varias opiniones. El techo de cristal de las mujeres quedó al descubierto. Los datos son claros: hoy en día la presencia de mujeres en la escena vasca es sólo del 30% (según datos de la web sortzaileak).

¡Qué poco conocemos del este! El viento se levantó de Bilbao. Los referentes Agosti Xaho y Pierre Topet Etxahun llegaron a Loraldia. Nos situamos en el siglo XIX y ante nosotros dos creadores que despertarían nuestra conciencia. Asisko Urmeneta pintó el viaje navarro de Xaho. ¡Qué fascinantes las interpretaciones de Zuberoa a capella de Ihintz Potorena! 
El periodista y político reivindicó «Zazpiak bat», junto a Etxahun.
Mixel Etxekopar y su banda convirtieron las agudas canciones y la dura vida del trovador en un cierto cabaret. Loraldia quiere destruir nuestras fronteras interiores y construir puentes culturales. «De Maule a Bilbao» señaló Etxekopar. No podemos construir un pueblo si no nos conocemos.

Del pasado a la época de experimentación contemporánea. ¡Viva la estúpida poesía! , exclamó el colectivo Bigara. Hacer arte (plástico y visual) no es baladí. ABERE ba: ulu ala ele ha sido una de las propuestas artísticas más innovadoras que han pasado por el festival. Los palíndromos protagonistas. Juegos de palabras, nueva fauna, los sugerentes sonidos de Amorante, la sombra de Joxan Artze… ingredientes de un innovador espectáculo. Nos sorprendieron.

La txalaparta es uno de los instrumentos más destacados que ha dado el salto de lo antiguo a lo contemporáneo. Este año hemos tenido dos nuevas experiencias en escena. Por un lado, la combinación de la danza claqué que surgió en Broadway con la txalaparta. No es una creatividad que podamos ver todos los días. El espectáculo Txak Txak, que estrenó Aura teatro, nos llevó a tiempos de cine mudo con estética y humor de hoy. Una magnífica encrucijada, sin duda.

Por su parte, el grupo Basabi ha llevado la txalaparta al campo de la música clásica en su primer disco titulado Kronos. Un concierto precioso y delicado. Es un grupo de gran calidad y en estos primeros pasos ha demostrado ser excelentes músicos.

En el ámbito cinematográfico este año hemos proyectado tres cintas. Por encima de todo hay que destacar la película Zumiriki de Oskar Alegría. Se centra en la memoria. Zumiriki es una gran obra de arte. Dos horas de poesía visual. Se estrenó con éxito en el Festival de Venecia y Loraldia ha tenido la oportunidad de publicar su versión en euskera. Es medianoche en la borda de un pastor pirenaico. Es el último día para el pastor. Alegría le pregunta: ¿qué ves con los ojos cerrados?. El pastor responde: ¿cuánto son múltiples estrellas? Emocionante.

Además, Kukai trajo Bizimina para rodar coreografías de danza creadas en el confinamiento. Y Ainhoa Urgoitia ofreció el documental “Margolan bat oparitzen didazu?” A través de ella pudimos ver la performance de varios artistas de vanguardia. Testimonio de las nuevas formas de expresión de hoy.

En teatro hemos presentado dos trabajos. Joseba Sarrionandia ha estado presente de nuevo, de la mano de Mikel Antza. La obra Pessoak kartzelatik atera zuen Sarrionandia tiene dos planos. La traducción de «O Marinheiro» de Pessoa y la biografía del mismo creador, Mikel Antza. Algunas claves del conflicto vasco, por un lado, las reflexiones poéticas sobre la vida y la muerte. Trabajo sobrio y en susurros. Nueva narrativa promovida por Loraldia.

En otro extremo se situó el cabaret Esnatu naiz. El teatro es una buena herramienta para presentar las preocupaciones del colectivo LGTBI. Se trata de la primera obra artística de Andoni Mutiloa, que puso en escena a un prolífico artista, cantando, bailando, interpretando una obra alegre, llena de humor y sobre todo con el ánimo de transformar la sociedad. ¡Ampliemos nuestras miradas!

En cuanto a la literatura, escuchamos la poesía del tolosarra Karlos Linazasoro en las 7 calles. Textos preciosos con la ayuda del sonido de Joxan Goikoetxea, que lo convertía todo más bello. Antziñe Mendizabal nos contó la esencia de su libro Odolekoak, con la exigente ayuda de Alain Agirre.

También imaginamos Juegos de rol en la Mediateca de Azkuna Zentroa Alhóndiga Bilbao. Dos mesas, dos direcciones, dos historias distópicas adaptadas a los tiempos actuales. Abrimos una nueva puerta. También pusimos la mesa en Dantzerti. Varios/as creadores/as analizaron la danza vasca contemporánea en el entorno. No hay tradición. De todas formas reivindicaron lo contemporáneo.

Para cerrar el telón, como en los seis años anteriores, presentamos en el Museo Guggenheim Bilbao un espectáculo de producción propia que aúna literatura, música y bertsolarismo. La narración de Unai Elorriaga, Opeileko erlea, nos situó a tres mil años. La reflexión sensible sobre la muerte. ¿Tiene sentido una vida sin muerte? Las bertsolaris, Oihana Iguaran y Jone Uria estuvieron excelentes y la banda sonora que acababa de crear Fermado Velázquez resultó inmejorable. Terminamos emocionados, tanto los/as de la escena como los/as espectadores/as de la sala. Con los ojos húmedos, mariposas en el vientre. ¡Arriba los corazones! 

Un final perfecto al festival. Ya hemos empezado a preparar la 8ª edición.

 

Mención especial a colaboradores y patrocinadores

El Festival Loraldia cuenta con la colaboración de instituciones, agentes, creadores y otros.

En la séptima edición hemos contado con la colaboración de la Fundación Elkar para las presentaciones literarias. Hemos tenido el apoyo de la Fundación SGAE y del programa Toparte del Museo Guggenheim Bilbao. Dantzerti se ha sumado este año al Loraldia Festibala.

Euskal Telebista ha colaborado en las Experiencias Digitales.

Y gracias al convenio relacionado con Euskal Kultur Erakundea, tenemos la oportunidad de traer las propuestas de Iparralde a Bilbao.

Por último, Loraldia Kultur Elkartea quiere agradecer especialmente su apoyo a los cuatro patrocinadores principales del Loraldia Festibala. El Ayuntamiento de Bilbao, la Diputación Foral de Bizkaia, el Gobierno Vasco y Laboral Kutxa han acompañado a Loraldia durante estas semanas. Hemos tenido su ayuda, acompañamiento y ánimo.

Loraldia 7. edizioa